El Super Niño podría intensificar sequías e incendios en el Chaco boliviano
La inminente llegada del fenómeno climático conocido como Super Niño al Chaco boliviano podría generar temperaturas extremas y una significativa disminución de las lluvias durante este año.
Las autoridades meteorológicas de Bolivia están alertando sobre la posible consolidación del Super Niño para el segundo semestre de 2026, lo que podría complicar la situación de sequías e incendios forestales en varias áreas del país. Esta situación se agrava por la historia de eventos similares en años anteriores, como 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, que han resultado en pérdidas económicas considerables, así como en la muerte de ganado y el secado de fuentes hídricas importantes.
Se ha señalado que el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) altera la circulación del aire y modifica los patrones de lluvia y temperatura en la región, lo cual es motivo de preocupación para los productores agropecuarios. Las autoridades han instado a la población a hacer un uso responsable del agua, evitar quemas agrícolas y reportar cualquier foco de incendio, además de mantener limpias las franjas cortafuego.
Se estima que el Super Niño podría intensificar la escasez de agua, impactar negativamente la agricultura y la ganadería, limitar la disponibilidad de pasturas y aumentar el riesgo de incendios. De acuerdo con las proyecciones, se anticipa un déficit de lluvias en el periodo de agosto a octubre, seguido de un incremento en las temperaturas en todo el país.
Mientras el altiplano experimenta heladas intensas, el oriente y el Chaco están sufriendo un aumento en las temperaturas y condiciones que favorecen la sequía y los incendios. Los departamentos de Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca, que conforman el Chaco, son particularmente vulnerables a la reducción de precipitaciones durante los episodios de El Niño.
Municipios como Villa Montes, Yacuiba y Caraparí podrían enfrentar un incremento en las temperaturas y una disminución en las lluvias, lo cual podría facilitar la propagación de incendios y dificultar la recuperación de fuentes de agua subterráneas y superficiales. Los expertos advierten que la combinación de vegetación seca, fuertes vientos y calor extremo crea un entorno propicio para los incendios forestales, lo que plantea un desafío significativo para la región.
La recurrencia de fenómenos como El Niño ha dejado una huella devastadora en el Chaco, donde las temperaturas superiores a los 40 °C y la drástica reducción de las lluvias han causado pérdidas económicas severas. Esta situación pone en riesgo tanto a la agricultura como a la ganadería, afectando la estabilidad económica de diversas comunidades que enfrentan crisis recurrentes debido a las condiciones climáticas adversas.