La necesidad de pragmatismo en el fracking en Colombia y México
El fracking, o fracturación hidráulica, es un método que consiste en perforar rocas compactas para liberar gas natural y petróleo mediante la inyección de agua, arena y productos químicos a alta presión. Estados Unidos experimentó con esta técnica durante casi veinte años, y desde 1998, cuando se volvió económicamente viable, ha visto un auge notable en su producción de hidrocarburos.
Combinando fracking con perforación horizontal y avances tecnológicos, Estados Unidos logró reducir costos y aumentar la productividad. Desde 2010, el país se convirtió en el principal productor mundial de petróleo y gas, dejando atrás su dependencia de importaciones, incluso de Bolivia y Perú. Las proyecciones indican que la producción de gas natural crecerá de 58.417 MMPCD en 2010 a 123.930 MMPCD en 2036, mientras que la producción de petróleo pasará de 5,4 MMBPD a 12,5 MMBPD en el mismo período.
Argentina ha seguido un camino similar, utilizando el fracking en la formación de Vaca Muerta. Desde 2016, la producción de gas natural ha aumentado de 4.414 MMPCD a 10.593 MMPCD en 2036, con un crecimiento sostenido. En términos de petróleo, se espera que pase de 0,53 MMBPD a 1,80 MMBPD. Este crecimiento ha llevado a Argentina a dejar de importar gas de Bolivia y a disminuir sus importaciones de GNL, a pesar de enfrentar un contexto macroeconómico complicado.
Por otro lado, Colombia ha visto un descenso en su producción convencional de hidrocarburos. Sin embargo, el fracking podría ofrecer una solución viable. La administración de Gustavo Petro, que asumió en 2022, frenó esta técnica, afectando negativamente su producción. Las proyecciones muestran que la producción de gas caerá de 1.095 MMPCD en 2016 a 473 MMPCD en 2036, mientras que la producción de petróleo descenderá de 0,88 MMBPD a 0,4 MMBPD.
En México, la situación es similar, con un aumento en las importaciones de gas natural, principalmente desde Estados Unidos, y una disminución de la producción nacional, que bajará de 5.792 MMPCD en 2016 a 3.800 MMPCD para 2036. En términos de petróleo, la producción pasará de 2,15 MMBPD a 0,7 MMBPD en el mismo período.
Ambos países, Colombia y México, cuentan con recursos que pueden ser explotados mediante fracking, y es esencial que adopten un enfoque pragmático en lugar de continuar con políticas que podrían perjudicar a sus economías. La falta de acción podría resultar en un aumento en las importaciones de hidrocarburos y un impacto adverso en su balanza comercial. Es momento de dejar atrás la nostalgia y buscar soluciones efectivas para el futuro energético de la región.