Emoción y alivio tras el rescate de Daniela Largo en Pereira, Colombia
La joven de 32 años, Daniela Largo, fue rescatada con vida tras permanecer más de 35 horas bajo los escombros de un hotel en el centro de Pereira, Colombia, donde un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió la región el lunes. Su rescate se produjo cuando las esperanzas de encontrar sobrevivientes comenzaban a desvanecerse.
El momento del rescate fue celebrado con gritos de alegría y aplausos por parte de los socorristas, quienes trabajaron incansablemente día y noche, apoyados por perros adiestrados y numerosos voluntarios que se unieron a la búsqueda. Daniela fue retirada de la zona de desastre envuelta en una manta azul y trasladada en camilla a una ambulancia, rodeada del júbilo de los rescatistas.
Sandra Milena Pérez, madre de Daniela, compartió su emoción, afirmando: "Estoy feliz porque cuando ya la habíamos buscado tanto, y en el momento que estábamos perdiendo las esperanzas, recibimos una llamada que volvió a encender la ilusión". La madre, de 50 años, se mostró agradecida por el esfuerzo de un vecino que, al escuchar gritos de auxilio, alertó a los socorristas, quienes comenzaron a remover los escombros de inmediato.
El rescate de Daniela fue complicado, ya que se encontraba atrapada bajo los escombros de una de las plantas del edificio que oprimía sus piernas. Los rescatistas, equipados con cascos y chalecos reflectantes, se esforzaron por alcanzarla mientras le pedían que cerrara los ojos para facilitar su extracción.
A pesar de la angustia que vivió su madre durante la búsqueda, la esperanza se mantuvo viva. En la mañana, se la vio sosteniendo un cartel con la foto de su hija, mientras recorría la zona afectada. Pereira se ha convertido en una de las ciudades más impactadas por este desastre, que ha dejado un balance de cientos de heridos y ha obligado a revisar a la baja el número de fallecidos, que actualmente se sitúa en 216 según datos oficiales.
Mientras el equipo de rescate continuaba su labor, una mujer llamada Viviana Loaiza, de 39 años, expresaba su desesperación por la búsqueda de su hermano Pablo, quien se encuentra desaparecido bajo los escombros de un edificio que contenía una panadería. Ella había estado con él cuando ocurrió el terremoto, pero logró escapar mientras él corrió hacia el interior, donde la estructura colapsó.
Viviana, que ahora pasa las noches en un parque junto a su hija y su tía debido a que su hogar también colapsó, observa con desesperación cómo los rescatistas siguen su incansable labor, esperando que algún día también su hermano sea encontrado.