La angustiante llamada de la azafata Betty Ong durante el ataque del 11-S
El 11 de septiembre de 2001, Betty Ong, azafata del vuelo AA11 de American Airlines, realizó una llamada crucial a la torre de control y a la policía, informando sobre el secuestro del avión que se dirigía de Boston a Los Ángeles. Esta llamada se convirtió en un testimonio vital de los acontecimientos que se desarrollaron antes de que el avión colisionara con el World Trade Center.
Ong, quien trabajaba en la aerolínea desde hacía más de una década, fue la primera en dar aviso sobre la situación crítica en el vuelo. En su conversación, que comenzó alrededor de las 8:20 AM, mencionó que la cabina no respondía, que alguien había sido apuñalado en clase ejecutiva y que parecía que el avión estaba siendo secuestrado.
A las 8:13 AM, el piloto había tenido su último contacto con la torre de control, y los operadores ya sospechaban que algo andaba mal. Durante la llamada, Betty Ong describió la creciente tensión en la aeronave y la falta de respuesta de la cabina, lo que confirmaba el temor de que estaban bajo control de secuestradores.
Desarrollo de la llamada de emergencia
Mientras Ong seguía en línea, la llamada se tornó angustiante. Las autoridades, representadas por Nydia Gonzalez, jefa de operaciones de American Airlines, intentaban obtener más detalles sobre la situación. Ong, manteniendo la calma, confirmó que los secuestradores estaban en la cabina y que la situación se deterioraba rápidamente.
En medio de la conversación, Ong pidió a los que estaban en tierra que esperaran un momento, ya que alguien se aproximaba a ella. Sin embargo, la comunicación continuó con detalles cada vez más inquietantes sobre lo que ocurría a bordo, incluida la confusión de los pasajeros en clase económica, quienes no estaban al tanto de la gravedad de la situación.
Los últimos minutos de la llamada son escalofriantes. Ong expresa su desesperación y pide que recen por ellos, mientras que desde el otro lado de la línea se escuchaba la preocupación creciente de Gonzalez por la seguridad de la azafata y los pasajeros.
Betty Ong, quien se encontraba en el vuelo para ganar dinero extra para un futuro viaje a Hawái con su hermana, fue asignada a la parte trasera del avión, lo que le permitió realizar la llamada de emergencia que alertó a las autoridades. Su legado perdura a través de una fundación creada por su familia, que busca apoyar a jóvenes y adultos mayores en su comunidad.
"Recen por nosotros"