Transportistas exigen soluciones al Gobierno en 48 horas y maestros se preparan para movilizaciones
La presión sobre el Gobierno boliviano se intensifica, ya que la Confederación del Transporte Libre se ha declarado en estado de emergencia y ha otorgado un plazo de 48 horas para que el Ejecutivo responda a sus demandas, centradas principalmente en la falta de diésel.
Según los transportistas, la escasez de combustible ha mermado la operatividad del transporte de carga e interdepartamental en hasta un 50%, lo que ha provocado pérdidas significativas y complicaciones en la prestación de sus servicios. Sus solicitudes también incluyen un mantenimiento urgente de las carreteras y la necesidad de abrir el mercado para el seguro obligatorio contra accidentes de tránsito.
Otra de las preocupaciones del sector es la posible eliminación de la subvención a los combustibles, lo cual está contemplado en los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional para los próximos años. Los representantes del transporte han advertido que si los precios de los combustibles se alinean a los internacionales, se verán obligados a ajustar de inmediato las tarifas de transporte a nivel nacional.
Movilización del magisterio urbano
A la manifestación de los transportistas se unirá este martes 15 de septiembre el magisterio urbano. La Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia ha convocado a sus 31 federaciones a participar en una Gran Marcha Nacional de Cacerolas Vacías como forma de protesta contra las políticas del Gobierno en los ámbitos económico, social y educativo.
Entre las demandas del magisterio se encuentran el abastecimiento de carburantes, un aumento salarial, la recuperación del poder adquisitivo, y la derogación de varios decretos supremos que consideran perjudiciales para su sector.
El Gobierno enfrenta así un nuevo desafío ante la crisis de combustibles y las demandas de los diferentes sectores, que buscan visibilizar sus problemáticas y lograr respuestas efectivas.