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China busca una salida pacífica en el conflicto con Irán

MundoPor Luis Muiba

China ha logrado reducir su dependencia del petróleo iraní al abastecerse de crudo de otros países como Rusia y Brasil. Sin embargo, el gas de la región sigue siendo un desafío importante para el país asiático.

Antes de su crucial visita a Estados Unidos, Xi Jinping recibió al ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, lo que resalta la importancia de la relación entre ambos países en medio del conflicto.

La conversación entre Trump y Xi en la reunión de este jueves seguramente girará en torno a la guerra con Irán, un tema que ha generado una postura firme de China desde el inicio del conflicto, condenando los ataques y sanciones impuestas por EE.UU.

A pesar de las tensiones, China se siente relativamente segura gracias a sus vastas reservas de petróleo, que le permiten gestionar el impacto de la guerra. Expertos estiman que en 2025, sus reservas oscilarán entre 1.000 y 1.400 millones de barriles.

Sin embargo, el creciente costo económico de la guerra podría llevar a una crisis mayor, afectando tanto a la economía china como a su crecimiento, que ha ido disminuyendo desde 2019 por diversas tensiones internas y externas.

A pesar de la presión de EE.UU., China ha manifestado su intención de continuar comprando petróleo iraní, argumentando que no se someterá a sanciones unilaterales y que su cooperación con Irán se enmarca en el derecho internacional.

El cierre de rutas marítimas por parte de EE.UU. ha limitado severamente las exportaciones de petróleo iraní a China, que han caído drásticamente en los últimos meses, lo que hace que el comercio se desplace hacia opciones más costosas y menos efectivas.

China ha expresado su preferencia por una solución negociada al conflicto, buscando que el acuerdo implique beneficios concretos para Irán, como el levantamiento de sanciones y la reanudación de negociaciones que permitan poner fin a la guerra.