La variabilidad en la reacción al café: ¿Por qué algunos duermen bien tras tomarlo?
El efecto del café en las personas varía considerablemente. Mientras algunos no tienen problema en disfrutar de un espresso por la noche y dormir poco después, otros pueden experimentar insomnio tras una sola taza. Esta discrepancia no se debe solamente a la cantidad de café ingerido, sino también a cómo cada organismo procesa la cafeína, influenciado por la genética, hábitos de vida y el uso de ciertos medicamentos.
La cafeína es la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo, presente no solo en el café, sino también en bebidas energéticas, refrescos, chocolates y otros productos. Aunque se cree que el café proporciona energía, su función principal es bloquear la adenosina, un neurotransmisor que induce el sueño, lo que provoca un aumento temporal de la alerta y concentración.
El tiempo que la cafeína permanece activa en el cuerpo es crucial para entender las diferencias en su efecto. Tras su consumo, la cafeína entra al torrente sanguíneo y llega al cerebro rápidamente, mientras el hígado comienza a metabolizarla. La doctora Marilyn Cornelis, de la Universidad Northwestern, señala que este proceso puede tomar entre seis y 20 horas, lo que implica que consumir más café mientras aún hay cafeína en el sistema puede intensificar sus efectos.
La genética juega un papel importante en la velocidad de eliminación de la cafeína, relacionada con el gen CYP1A2, que regula la enzima que la metaboliza. Esto explica por qué algunos la eliminan rápidamente mientras que otros pueden sentir sus efectos durante horas. Además, fumar puede acelerar este metabolismo hasta un 65%, lo que significa que quienes dejan el tabaco podrían experimentar efectos más intensos con la misma cantidad de café.
Los medicamentos también pueden alterar cómo se procesa la cafeína. Algunos antibióticos y anticonceptivos pueden hacer que esta sustancia permanezca más tiempo en el organismo. Asimismo, durante el embarazo, las modificaciones hormonales reducen la actividad de la enzima que metaboliza la cafeína, lo que lleva a que se recomiende limitar su consumo a menos de 200 miligramos diarios.
La tolerancia también influye en cómo se siente el efecto del café. El consumo habitual puede hacer que el cuerpo se adapte y se vuelva menos sensible a la cafeína, por lo que al dejar de consumirla y después reanudarlo, la primera taza puede resultar más intensa y provocar nerviosismo.
No existe una hora universal para dejar de consumir café, dado que esto varía de persona a persona. Los expertos en sueño sugieren evitar la cafeína al menos seis horas antes de ir a dormir. Por ejemplo, si una persona planea dormir a las 22:00, lo ideal sería no tomar café luego de las 14:00, aunque cada individuo debe prestar atención a su propio cuerpo y cómo reacciona a la cafeína.