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Cultura

El Pututu, un legado culinario que refleja la cultura chiquitana en Concepción

CulturaPor Luis Muiba

La localidad de Concepción, reconocida como la capital de la orquídea en Bolivia, resguarda una rica herencia cultural que se manifiesta en diversos aspectos, incluyendo su gastronomía. Junto a sus manifestaciones musicales, destaca un plato que ha perdurado por siglos: el Pututu, que representa el orgullo de su gente. La serie ‘Memorias del Paladar cruceño’ nos lleva a explorar este símbolo chiquitano que mezcla tradición y comunidad.

La Chiquitania, un lugar donde la naturaleza y la cultura se entrelazan, ofrece una forma de vivir que respeta sus raíces. Desde la época de las misiones jesuíticas, los chiquitanos han cultivado un fuerte lazo con su entorno, lo que se ve reflejado en su cocina y sus hábitos alimenticios. Esta región, además de ser un punto de encuentro de historia, celebra sus costumbres mediante la alimentación.

En el corazón de esta tradición culinaria se encuentra Doña Asunta Jiménez y su hija, Asunta Ípamo Jiménez, quienes nos invitan a adentrarnos en su cocina. En un pequeño espacio que alberga grandes secretos, el Pututu se alza como uno de los orgullos gastronómicos de la región, elaborado a partir de gallina sancochada con maíz y sazonado con sal. La preparación de este plato es un arte que se transmite de generación en generación.

Preparación del Pututu, un legado familiar.

El proceso de cocción del Pututu comienza con la selección del maíz de la mejor calidad, conocido como perlita. La madre e hija nos explican que primero se desgrana y se pela en un tacú, luego se limpia y se muele hasta obtener una textura fina. Este maíz se cocina junto a la gallina criolla en una olla al fuego de leña, un método que requiere tiempo y paciencia para que los sabores se integren adecuadamente.

La preparación del Pututu no es solo una técnica, sino una conexión emocional entre generaciones. Doña Asunta, con más de 90 años, recuerda cómo su madre le enseñó a cocinar en tiempos difíciles, donde la alimentación dependía de lo que se cultivaba en sus chacos. Este legado familiar no solo se trata de ingredientes, sino de compartir momentos en familia, donde cada comida es una expresión de amor.

A medida que el día avanza y el sol se oculta, la familia se reúne alrededor de la mesa, donde no solo se comparte el Pututu, sino también otros manjares tradicionales como el pan de arroz y el sonso. La comida en Chiquitania es una celebración que une a la comunidad, un espacio para compartir anécdotas, risas y fortalecer lazos.