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Sociedad

El impacto del fenómeno de El Niño en Bolivia: sequías e inundaciones

SociedadPor Wálter Roca

El fenómeno de El Niño, que ha alcanzado una intensidad inusitada, ya no es solo una advertencia, sino una problemática tangible que afecta a diversas regiones del país. Algunas áreas están sufriendo inundaciones, mientras que otras enfrentan sequías severas.

Este fenómeno climático se origina por el calentamiento anormal de las aguas del Océano Pacífico, lo que altera los patrones de lluvia en el continente. El experto en hidrología, José Luis Montaño, afirma que "los Niños fuertes han existido, pero este Niño es mucho más fuerte que los anteriores".

Regiones del altiplano como La Paz, Oruro y Potosí ya presentan un notable déficit de lluvias, provocando sequías que afectan gravemente la agricultura y la ganadería. Situaciones similares se reportan en Chuquisaca y el sur de Cochabamba, donde los cultivos y el ganado están en riesgo.

En contrapartida, la Chiquitania y el Chaco de Santa Cruz enfrentan temperaturas superiores a los 40 grados Celsius, lo que eleva el riesgo de incendios forestales, una preocupación que también se extiende a Tarija. Sin embargo, se anticipan lluvias intensas y posibles inundaciones en otras zonas.

El pronóstico indica que en el norte de La Paz, Beni y Pando se producirán lluvias que podrían desbordar ríos, generando inundaciones. Este patrón de precipitaciones se espera también en los valles centrales del país y el sur de Santa Cruz, donde las lluvias serán más intensas de lo habitual.

El climatólogo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), Kenny Quisbert, advirtió que la influencia de El Niño no es el único factor en juego, sino que también es resultado del calentamiento global y el cambio climático. Se estima que la temperatura superficial del mar podría alcanzar por primera vez 3 grados Celsius de anomalía.

El viceministro de Defensa Civil, Roberto Dagner Rivero, declaró que el Gobierno está implementando acciones para mitigar los efectos del fenómeno climático, como el suministro de cisternas, maquinaria y perforaciones de pozos. Sin embargo, estas acciones parecen ser más reactivas que preventivas, lo que ha llevado a los productores a solicitar ayuda urgente.