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Sociedad

El bienestar social como base de la felicidad ciudadana

SociedadPor Luis Muiba

El debate sobre democracia, modernización del Estado y la burocracia pública debe centrarse en mejorar el bienestar de la sociedad, donde la búsqueda de la felicidad personal se vea respaldada por un Estado que garantice salud, educación, empleo digno, vivienda y seguridad. Este principio, que debería ser evidente, a menudo se ve opacado por discursos políticos que confunden y desvían la atención de lo que realmente importa.

La colaboración y el esfuerzo colectivo deben complementarse con una economía que aporte experticia y recursos administrativos, permitiendo una gestión pública eficiente. La corrupción y la mala administración impiden que se logre un servicio público adecuado, lo cual se evidencia en las constantes noticias de escándalos y funcionarios encarcelados por malversación de fondos.

Es esencial que la ciudadanía recupere su capacidad de exigir que quienes ocupan cargos públicos lo hagan por méritos y no por vínculos familiares. Siguiendo el legado de Confucio, que sostenía que los gobernantes deberían ser elegidos por sus conocimientos y ética, debemos cuestionar cómo se eligen a nuestros líderes.

En la actualidad, es preocupante que muchas personas entren a la función pública sin la preparación necesaria. Si bien el ejercicio democrático es un derecho, no debe ser sinónimo de incompetencia en la gestión pública.

La historia nos enseña que el control ciudadano sobre el gasto público es fundamental para asegurar la transparencia. Ejemplos como los de Buenos Aires en 1810 y Porto Alegre en los 80 nos muestran cómo el pueblo puede y debe exigir rendición de cuentas a sus gobernantes.

A pesar de un presente lleno de desafíos y descontento social, quienes abogamos por una función pública eficaz seguimos invirtiendo en una sociedad que aspire a ser más saludable y justa. Tal como se menciona en el Eclesiastés, cada cosa tiene su tiempo, y el cambio social es un proceso que requiere perseverancia y compromiso.

La importancia de la participación ciudadana

La participación ciudadana en la gestión pública, como se demostró con la Participación Popular en 1994 en Bolivia, es un paso crucial hacia el fortalecimiento de la democracia y la mejora de las condiciones de vida. Este proceso no solo fomenta la autonomía y la cultura, sino que también multiplica la capacidad de respuesta del Estado ante las necesidades de su población.