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Cultura

Comunidades de Riberalta y Apolo se capacitan en la conservación de aves

CulturaPor Ademar Cholima

En las comunidades de Lago San José, en Riberalta, y Apolo, los habitantes están volviendo a conectar con sus bosques a través del sonido. Con el uso de grabadoras acústicas, buscan documentar las diversas especies de aves que habitan en estas áreas, un esfuerzo que también revive memorias de tiempos pasados cuando la presencia de aves era abundante.

Carmen Tirina Flores, una comunaria de Lago San José, rememora cómo, de niña, el canto del siringuero y las perdices se escuchaban cerca de su hogar, especialmente por las tardes. Sin embargo, ese sonido se ha vuelto raro, lo que motiva a la comunidad a actuar.

El proyecto denominado Escucha Aves Bolivia, impulsado por la Asociación Armonía y respaldado por el Bezos Earth Fund y Audubon Americas, tiene como objetivo crear áreas protegidas en colaboración con las comunidades locales. Este enfoque permite no solo la conservación de aves, sino también el fortalecimiento del vínculo de los habitantes con su entorno natural.

Los equipos de grabación han sido colocados estratégicamente para capturar sonidos del bosque, registrando audio durante un minuto cada cinco minutos desde las 4:00 hasta las 20:00 horas. Estos registros no solo incluyen cantos de aves, sino también otros sonidos naturales, que permiten crear un mapa acústico del entorno.

Sebastián Herzog, de la National Audubon Society, explica que la identificación de las aves no requiere que una persona escuche cada grabación individualmente, ya que la tecnología permite procesar grandes volúmenes de datos para reconocer los diferentes cantos. Este trabajo se centra en entre 20 y 50 especies, incluyendo algunas amenazadas y endémicas.

Claudia Coca, consultora de la Asociación Armonía, destaca la importancia de la inclusión de las comunidades en el proceso, mencionando que antes de la instalación de los equipos se llevaron a cabo talleres para informar y aclarar dudas sobre la creación de áreas protegidas, lo que ayudó a reducir preocupaciones entre los comunarios.

Las experiencias compartidas durante el proyecto han despertado el interés de los habitantes por conocer más sobre las aves, como lo expresa Niove Justiniano, quien se sorprendió al escuchar especies que no conocía. Este aprendizaje es visto como un primer paso para la conservación de la biodiversidad y la transmisión de conocimientos a las futuras generaciones.

Rocinda Camaya, madre de tres hijos, enfatiza la importancia de enseñar a sus hijos sobre su herencia cultural y la fauna local. Para ella, conocer las aves es fundamental para conservarlas y restaurar la riqueza natural que sienten perdida. La esperanza es que estos conocimientos se transmitan y ayuden a proteger los bosques de sus ancestros.