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Crisis de Ueno Bank genera inquietud sobre los depósitos bolivianos en el extranjero

MundoPor Luis Muiba

La reciente intervención de Ueno Bank en Paraguay ha suscitado dudas que afectan a Bolivia. Este banco, que estuvo vinculado al presidente Santiago Peña, logró atraer a cerca de tres millones de clientes y manejar significativos recursos públicos, mostrando una compleja estructura empresarial internacional. Su crisis ocurre en un contexto donde los depósitos de empresas bolivianas en el exterior han crecido considerablemente, impulsados por la desconfianza en el sistema financiero local y restricciones en la disponibilidad de divisas.

Según el último informe del Banco Central de Bolivia (BCB), los depósitos de las empresas nacionales fuera del país aumentaron de 615 millones de dólares en 2024 a 890 millones en 2025, lo que representa un incremento del 44,5%. Este aumento se ha visto principalmente en el sector de hidrocarburos, el cual concentra el 39% de esos depósitos, seguido por la industria manufacturera y la intermediación financiera, cada uno con un 16%, y el comercio, que abarca el 8%. No obstante, el informe no detalla a dónde están dirigidos estos fondos, lo que impide establecer un vínculo directo con Ueno Bank.

Los problemas en Ueno Bank son serios. El banco paraguayo, que fue controlado en un 98,25% por U Paraguay S.A.—una empresa controlada por U Holdings, registrada en Luxemburgo—, se enfrenta a investigaciones por irregularidades en la concesión de créditos. Estas irregularidades incluyen el financiamiento de empresas vinculadas y operaciones que carecían de un respaldo financiero adecuado. La crisis llevó al Banco Central de Paraguay a tomar medidas el 2 de noviembre, tras la imposibilidad del banco de cubrir un encaje legal de 70 millones de dólares.

La situación plantea un desafío para Bolivia, donde el aumento de depósitos en el extranjero podría reflejar una acumulación de activos fuera del sistema financiero nacional. Sin embargo, no se puede determinar si estos fondos están destinados a operaciones comerciales, inversiones, o si buscan protegerse de riesgos cambiarios. La falta de información sobre en qué entidades están depositados esos recursos y quiénes son los beneficiarios directos es motivo de preocupación.

El caso de Ueno Bank plantea una cuestión crucial sobre la supervisión de los recursos que las empresas bolivianas deciden colocar en el exterior. Con el creciente movimiento de capitales hacia afuera, urge conocer el paradero de estas inversiones y los riesgos que se corren al salir del sistema financiero nacional. La coincidencia entre el aumento de depósitos bolivianos en el extranjero y la crisis de Ueno Bank amerita una investigación más profunda sobre los flujos financieros entre ambos países.