Crisis en el arbitraje boliviano: VAR y decisiones polémicas marcan el fútbol nacional
Desde el retorno del campeonato boliviano después del Mundial, cada jornada ha estado marcada por intensos debates sobre las decisiones arbitrales. Las controversias han aumentado, especialmente con la intervención del VAR, provocando que los clubes emitan comunicados y que la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) tome acciones contra árbitros.
Un ejemplo reciente ocurrió el pasado 9 de julio de 2026, cuando el árbitro Guildo Quenta anuló un gol del club Aurora en su partido contra Nacional Potosí. La decisión se basó en una revisión del VAR que supuestamente detectó una falta previa, desatando una ola de críticas por parte de los jugadores y directivos de Aurora.
El club expresó su descontento en una conferencia de prensa, resaltando la frustración por el esfuerzo puesto en el torneo y la falta de claridad en la decisión arbitral. Posteriormente, la FBF divulgó el audio de la revisión del VAR, donde se cuestionó la validez de la anulación del gol y se concluyó que el contacto entre los jugadores no constituyó una infracción.
Como consecuencia de estos errores, la FBF decidió suspender indefinidamente al árbitro Quenta y a su equipo por fallas en la interpretación y procedimiento, marcando un precedente en la gestión arbitral del fútbol boliviano.
Otra polémica reciente involucró al árbitro Gery Vargas, quien expulsó al defensor de Blooming, Julio Vila, durante un partido contra The Strongest. Esta decisión también fue revertida por la FBF tras la revisión de los audios del VAR, donde se determinó que no había merecido la tarjeta roja. El club Blooming, además de solicitar la revocación de la expulsión, anunció su intención de llevar el caso ante instancias internacionales, evidenciando así la creciente tensión entre los equipos y la arbitral.
Las sanciones en el arbitraje han aumentado en los últimos años, generando una crisis en la confianza hacia los árbitros. Exárbitros como Adhemar Villarroel han señalado que la situación es alarmante, debido a que muchos árbitros se ven obligados a tener otros trabajos para subsistir, lo que impacta en su desempeño en los partidos.
Con el VAR como una herramienta que, teóricamente, debería mejorar la calidad del arbitraje, el fútbol boliviano sigue enfrentando un desafío significativo: recuperar la confianza de los aficionados y clubes en un sistema que parece acumular más críticas que soluciones.