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Sociedad

Desaparición de bosques en Guayaramerín preocupa a defensores ambientales

SociedadPor Luis Muiba

Leiner Rivero, defensora ambiental y miembro del Bloque de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Norte Amazónico de Bolivia (Bocinab), expresó su preocupación sobre el paisaje de Guayaramerín, señalando que 'ya no hay árboles grandes como antes'. Esta afirmación refleja la grave transformación que han sufrido los bosques primarios, los cuales han sido prácticamente eliminados y sustituidos por bosques secundarios y tierras en barbecho.

Según Rivero, la deforestación y la expansión de la frontera agrícola son las principales amenazas que enfrentan las comunidades locales. 'Son pocas las comunidades que todavía conservan extensos bosques. Lo que queda es reforestar para que las futuras generaciones puedan conocer la riqueza forestal que aún existe en otros lugares, como Pando', comentó durante una entrevista con Sumando Voces.

La representante ambiental también destacó que las especies más perjudicadas por la tala son el almendro y la mara, que poseen un alto valor comercial. Explicó que la extracción de estos árboles se destina principalmente al consumo local, aunque la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) asegura que se requieren autorizaciones para su aprovechamiento.

A pesar de los controles, Rivero sostiene que el verdadero problema radica en la creciente presión por expandir la frontera agrícola para facilitar cultivos de exportación como la soya. Desde las organizaciones campesinas e indígenas, se está trabajando para resistir este impulso, ya que significaría un grave impacto en los territorios y ecosistemas de la Amazonía. 'Estamos luchando para que no invadan nuestras tierras y que no haya más expansión agrícola', afirmó.

Aunque la minería ilegal aún no se ha afianzado en Guayaramerín, la situación de la cobertura forestal sigue deteriorándose. Rivero atribuye la falta de minería en el área a los estrictos controles que ejerce Brasil sobre el río Mamoré, lo que contrasta con la realidad en Bolivia. Comparó esta situación con la de otras regiones amazónicas como Pando, donde la minería es más activa, y criticó la falta de respuesta de las autoridades bolivianas frente a estas actividades extractivas.

'Les preocupa más recibir los impuestos de las empresas legales que el bienestar de nuestros compañeros en los municipios afectados', agregó. A pesar de las dificultades, las comunidades continúan con un modelo de producción centrado en la agricultura familiar, cultivando productos como yuca, arroz y plátano, destinados principalmente al autoconsumo.

Rivero concluyó enfatizando que la recuperación de los bosques debe ser una prioridad para preservar el patrimonio natural del norte amazónico. 'Lo único que nos queda es reforestar', insistió, advirtiendo que las nuevas generaciones podrían crecer sin conocer los majestuosos árboles que una vez fueron característicos de Guayaramerín.