El estado de excepción se acerca a su final en medio de tensiones políticas
Desde su implementación el 20 de junio, el estado de excepción, que se extenderá por tres meses, se encuentra en su mes final marcado por una crisis económica y energética persistente, así como por una creciente fragmentación en la Asamblea Legislativa.
El presidente Rodrigo Paz implementó esta medida tras más de 50 días de bloqueos y enfrentamientos, con el objetivo de restablecer la normalidad y la circulación en diversas regiones del país. Sin embargo, a pesar de la recuperación del abastecimiento, persisten las causas que originaron el conflicto.
En los últimos dos meses, se han registrado al menos cinco puntos de protesta, incluyendo movilizaciones de campesinos en Cochabamba, paros de trabajadores de salud en Santa Cruz por salarios pendientes, protestas de obreros de aseo urbano en La Paz, marchas por escasez de diésel en San Julián y la oposición de jubilados a un decreto que afecta su representación.
El sector del transporte también ha anunciado su intención de realizar movilizaciones por la falta de carburante una vez que concluya el estado de excepción, el próximo 20 de septiembre. Las organizaciones afines a Evo Morales ya están organizando nuevas protestas.
A nivel legislativo, la Asamblea había otorgado al Ejecutivo el respaldo necesario para enfrentar la crisis mediante la derogación de la Ley 1341 y la aprobación de la Ley 1740. Sin embargo, la fragmentación dentro de los partidos, como el PDC y Unidad, ha sido notable.
Recientemente, la censura al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, ha generado nuevos conflictos, ya que el Gobierno considera que se necesitaban más votos para aprobarla, lo que ha llevado a la Asamblea a una situación de incertidumbre.
El vocero del gobierno, José Luis Gálvez, afirmó que la administración de Paz busca dialogar con todos los sectores, incluidos líderes políticos y representantes parlamentarios, para construir acuerdos que permitan avanzar en la agenda legislativa ante la falta de una mayoría clara. La situación actual demanda negociaciones constantes en un contexto de creciente tensión.