La historia de Tom: el soldado soviético oculto en Jersey durante la Segunda Guerra Mundial
Más de 80 años han pasado desde que un prisionero de guerra soviético, apodado Bokejon o Tom, se escondió de los nazis en las Islas del Canal. Este hombre, que había logrado escapar de un campo de trabajo forzoso, vivió oculto con la familia Le Breton durante el conflicto, pero su paradero se convirtió en un misterio tras su regreso a la Unión Soviética.
Tom fue uno de alrededor de 2.000 prisioneros soviéticos que fueron trasladados a Jersey para ayudar en la construcción de fortificaciones nazis. En 1943, tras escapar de uno de estos campos, se refugió con John y Phyllis Le Breton, quienes lo cuidaron y arriesgaron su propia seguridad para protegerlo.
Las condiciones de vida en los campos eran extremadamente difíciles. Tom relató en su diario que trabajaban de seis de la mañana a seis de la tarde, con escasas raciones de comida, y eran brutalmente golpeados ante cualquier falta. Su valentía al escapar y buscar ayuda le permitió sobrevivir gracias a la bondad de los Le Breton, quienes lo mantuvieron escondido por más de dos años.
Después de la liberación de Jersey en 1945, Tom fue enviado de regreso a la URSS, pero nunca se supo más de él. Los prisioneros de guerra eran interrogados por el NKVD, donde muchos enfrentaban estigmas y problemas para reintegrarse a la sociedad por su supuesta deslealtad, lo que podría haber afectado su vida tras la guerra.
Recientemente, un equipo de la BBC ha conseguido localizar a sus descendientes en Uzbekistán, gracias a la búsqueda de información en archivos soviéticos sobre su identidad. La investigación llevó a la posible identificación de Bokejon Akramov, quien había nacido en 1910 y había sido movilizado desde Namangán, en Uzbekistán.
La familia de Bokejon se mostró emocionada al conocer la historia de su abuelo y el papel que jugaron los Le Breton. Por su valentía, el gobierno de Uzbekistán decidió otorgar a John y Phyllis Le Breton la Orden de la Amistad, una reconocida condecoración estatal, en agradecimiento por su compasión y acción durante la guerra.
"Mis padres hicieron lo que hicieron simplemente porque era lo correcto", expresó Dulcie Le Breton, recordando la historia de su familia y la ayuda brindada a Tom.