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La historia se repite en la posesión de Keiko Fujimori y su encuentro con Paz Pereira

MundoPor Wálter Roca

Rodrigo Paz Pereira, quien asumió la presidencia hace 266 días, estuvo presente en Lima durante la toma de posesión de Keiko Fujimori Higuchi, quien se convierte en la primera mujer elegida constitucionalmente para liderar el Perú. Este evento histórico también marca su segundo intento como descendiente nikkei en alcanzar la presidencia, siendo su padre Alberto Fujimori el primero en 1990.

El encuentro entre ambos líderes evoca un momento del pasado: el 24 de enero de 1992, sus padres firmaron los Convenios de Ilo, un acuerdo que prometía un proceso de integración que nunca se consolidó. Años después, el Corredor Vial Bioceánico avanza por el trópico de Capricornio, ofreciendo al Perú nuevas oportunidades de conexión, especialmente desde la región de Tarija.

Keiko Fujimori, en su discurso inaugural, delineó su visión para los próximos cuatro años de gobierno, abordando temas como la prevención del Fenómeno del Niño y la lucha contra el narcotráfico, y mostrando un enfoque similar al de su padre en áreas como infraestructura, educación y salud pública. Su gestión es recordada por haber estabilizado la economía peruana después de un periodo complejo, aunque también estuvo marcada por acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

La presidenta cuenta con el respaldo mayoritario de su partido en el Congreso, lo que le brinda una ventaja en la formación de alianzas necesarias para avanzar en su agenda, aunque la oposición es diversa y requerirá de negociación.

Por su parte, Rodrigo Paz Pereira enfrenta el desafío de transformar promesas en acciones concretas. La colaboración del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido recortada de 5 mil millones de dólares a 1,9 mil millones, condicionada a la implementación de reformas que incluyan la reducción del déficit y un mayor enfoque en la transparencia. Esto plantea interrogantes sobre el costo de dichas reformas y la capacidad de Paz Pereira para construir consensos en un legislativo fracturado.

Con la mirada puesta en el futuro, ambos presidentes tienen la responsabilidad de abordar las expectativas de sus pueblos y encontrar caminos efectivos para la integración y el desarrollo.