Ir al contenido
Mundo

Líderes de ultraderecha utilizan la crisis migratoria en Ceuta para promover su agenda antiinmigración

MundoPor Wálter Roca

La reciente ola de migrantes que arribó a Ceuta desde Marruecos, con un estimado de 50.000 personas en un corto periodo, ha desatado un amplio debate político que va más allá de la crisis humanitaria. El Ministerio del Interior español reporta al menos 56 muertes durante este cruce, mientras que figuras políticas de la ultraderecha han tomado este suceso como una oportunidad para acentuar sus posturas antiinmigratorias y demandar el cierre de fronteras.

Gobiernos como el de Giorgia Meloni en Italia, así como otros líderes conservadores en Finlandia y Estados Unidos, han atribuido la responsabilidad de esta crisis al gobierno español, afirmando que las políticas de Pedro Sánchez han creado un "efecto llamada" que incentiva la llegada de migrantes. En paralelo, representantes del Partido Popular Europeo y de la extrema derecha, incluyendo a Marine Le Pen, han solicitado medidas más estrictas para el asilo y un aumento en las deportaciones.

Sin embargo, desde el Gobierno español se rechaza esta narrativa, argumentando que las personas que han llegado no cumplen con los requisitos necesarios para acogerse al proceso de regularización vigente. Además, se señala que la crisis es resultado de la interpretación de una sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en frontera, así como de la actividad de redes de tráfico humano.

Expertos en migraciones también mencionan la relevancia de factores geopolíticos, destacando el reciente acercamiento entre España y Argelia, un competidor histórico de Marruecos. En respuesta a esta situación, España ha desplegado fuerzas militares en la frontera, mientras que la Comisión Europea ha llamado a combatir la migración irregular y a acelerar los retornos conforme a la normativa europea.

Por su parte, Donald Trump ha incluido la crisis en su campaña electoral, señalando que ha advertido sobre las consecuencias de las políticas migratorias globales, y advirtiendo que una posible victoria demócrata podría traer consecuencias negativas en la frontera estadounidense. Comentarios similares han sido realizados por otros aliados políticos en Estados Unidos, quienes han descrito la situación como una "invasión".

A pesar de las críticas, es notable que los líderes que han intensificado su discurso no han responsabilizado a Marruecos por la situación actual. Esta falta de accountability se produce tras el reciente reconocimiento de Estados Unidos a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un tema que sigue generando controversia internacional.

Meloni, la primera ministra italiana, ha ido más allá al anunciar la suspensión temporal de las condiciones de libre circulación del espacio Schengen para quienes provengan de España, medida que ha sido respaldada por Finlandia y Dinamarca, quienes han llegado a proponer la expulsión de España de este acuerdo.

A pesar de las intenciones de los gobiernos, existen limitaciones legales para implementar tales medidas, pues los controles fronterizos ya son estrictos en Ceuta y Melilla. La situación resalta cómo una crisis humanitaria se convierte en un recurso político para la derecha y extrema derecha, que utilizan el tema migratorio como eje de movilización electoral, mientras que en América del Sur, el tema también se usa para justificar políticas restrictivas, a pesar de la naturaleza migrante de la región.