Lissa Claros se pronuncia sobre el crédito del FMI: "No permitiremos que se destine a sueldos"
Tras la aprobación del proyecto que respalda un crédito de 1.900 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) por parte de la Comisión de Planificación, la diputada Lissa Claros subrayó que no se permitirá que esos fondos sean usados para sueldos, salarios o gastos corrientes, ni para subvencionar empresas públicas en crisis.
Claros también aclaró que el primer desembolso de los recursos no será inmediato y que dependerá de la directiva del FMI. Aseguró que estos fondos llegarán en tres fases, por lo que no se recibirán todos de una sola vez.
Acerca de la llegada de los recursos, la legisladora estimó que, en el mejor de los escenarios, el primer desembolso podría concretarse en seis meses, y que se espera que los siguientes lleguen de manera progresiva.
Al evaluar la magnitud del primer desembolso, que representaría el 30% del total, es decir, alrededor de 600 millones de dólares, Claros consideró que esta cifra es insuficiente. Señaló que el país necesita una inyección de capital significativa para llevar a cabo grandes inversiones que favorezcan la economía.
En relación a la situación del gobierno y la liquidez que generará el crédito, Claros indicó que se deberá esperar el tiempo necesario. Resaltó que el gobierno contará con recursos frescos, ya que el Senado aprobó también 500 millones que previamente habían sido aprobados en la Cámara de Diputados.
El diputado Ricardo Rada se pronunció sobre la claridad del gobierno en la utilización de estos fondos, destacando que se espera que sean dirigidos hacia obras y proyectos que impulsen la economía, asegurando que la transparencia en su manejo es fundamental.
Rada también comentó que el destino del crédito dependerá de la evolución de la economía, con posibles asignaciones a reservas, balanza de pagos, remesas y la devolución de dólares a ahorristas afectados por el anterior gobierno.
Finalmente, Rada enfatizó la importancia de estas medidas para restaurar la confianza en el país y reducir el índice de riesgo, lo que es esencial para la estabilidad económica de Bolivia.