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Lula impone prohibición de apuestas deportivas y casinos online en Brasil

MundoPor Wálter Roca

El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, decretó este viernes la prohibición de todas las apuestas deportivas y los casinos en línea, un anuncio que realizó en un evento en São Paulo, acompañado por varios miembros de su gabinete. Lula describió esta acción como "dura, drástica y necesaria" justo a días de las elecciones presidenciales y legislativas en el país.

La prohibición, que abarca todos los tipos de apuestas digitales y la publicidad relacionada, entrará en vigor tras su publicación en el Diario Oficial, lo que se espera ocurra inmediatamente. Esta medida será revisada por el Congreso, que tiene un plazo de 120 días para decidir si la aprueba o no.

Además, el ministro de Hacienda, Dario Durigan, anunció que se enviará un proyecto de ley al Congreso para penalizar la explotación ilegal de apuestas y así fortalecer la lucha contra el juego clandestino. Lula argumentó que las apuestas en línea representan un peligro creciente, comparándolas con un "cáncer" que afecta la economía de las familias.

Esta decisión marca un cambio significativo en la política del gobierno, ya que en 2018 se habían legalizado las apuestas de cuota fija y, en 2023, se establecieron regulaciones para el sector. A partir de enero de 2025, se esperaba que las empresas con licencia operaran en un mercado regulado, generando un volumen de apuestas que en 2025 alcanzó los 220.600 millones de reales (aproximadamente 42.500 millones de dólares).

Flávio Bolsonaro, senador y principal candidato opositor, criticó la decisión de Lula, acusándolo de hacer una "estafa electoral" al emitir esta prohibición a solo días de las elecciones. Argumentó que la misma administración que legalizó estas apuestas ahora intenta prohibirlas por razones políticas.

La medida también generó preocupaciones entre los clubes de fútbol, que dependen en gran medida de la financiación que proviene de estos acuerdos con empresas de apuestas. Al menos 13 de los 20 equipos de la primera división tienen contratos comerciales que les aportan unos 1.000 millones de reales anuales.

Los clubes han expresado su temor a que la prohibición afecte gravemente al deporte brasileño, mientras que otros organismos del sector han advertido que esta decisión podría fomentar el mercado clandestino, poniendo en riesgo la protección de los apostadores.