Un biólogo encuentra en Riberalta la lagartija que llevaba años buscando
El biólogo Vincent Vos, mientras se encontraba descansando en una expedición en el sur de Riberalta, tuvo la oportunidad de fotografiar una lagartija que buscaba desde 2023. Este hallazgo se produjo en un momento inesperado, mientras él y su grupo de amigos tomaban agua y se preparaban para continuar su camino.
El reptil, conocido como Tropidurus madeiramore, fue inicialmente descrito por científicos brasileños en 2023. Desde entonces, se había suscitado el interés por determinar su presencia en territorio boliviano, a raíz de registros previos en Brasil que insinuaban que podía habitar también en nuestro país.
El encuentro se dio cuando el grupo se encontraba en una pausa bajo un árbol. Observando la tranquilidad del animal sobre una rama, Vos pudo tomar fotografías desde diversos ángulos, una oportunidad rara, dado que estos reptiles suelen ser muy rápidos y difíciles de observar.
La lagartija tiene un color gris-pardo oscuro, con matices ocres en la cabeza y un distintivo collar negro en el cuello. Este detalle, junto a un pliegue en su piel conocido como mite pocket, permite distinguirla de su pariente cercano, la Tropidurus oreadicus. A diferencia de lo que se pensaba, este ejemplar no se encontraba en un termitero, sino disfrutando de un reposo habitual en la rama del árbol.
La búsqueda de Vos se inició tras investigaciones anteriores que habían identificado diferencias en las poblaciones de esta especie en Brasil. A pesar de algunos intentos previos en la región, no había logrado obtener evidencia fotográfica suficiente para confirmar su avistamiento.
Tras regresar a casa, Vos subió las fotografías a iNaturalist, una plataforma de ciencia ciudadana que permite a los usuarios compartir sus observaciones. Allí, un colega estadounidense especializado en herpetología confirmó que se trataba de la especie buscada, aunque este no es el primer registro de Tropidurus madeiramore en Bolivia; ya se habían publicado otros hallazgos en 2025.
El ejemplar no fue recolectado, ya que Vos prefiere no alterar el hábitat del animal si no es estrictamente necesario para la investigación. Las imágenes y la información sobre este reptil seguirán contribuyendo a la identificación de la biodiversidad en la región, aunque lamenta que los datos bolivianos aún no estén completamente integrados en bases de datos internacionales.
Este descubrimiento subraya que todavía hay mucho por explorar en el Beni, un lugar conocido por su rica biodiversidad. Vos enfatiza que cada salida al campo puede deparar sorpresas, y esta experiencia resalta la importancia de continuar con la investigación científica en la región.