Un cuarto de los hogares en Santa Cruz enfrenta inseguridad alimentaria
Un reciente estudio realizado en 12 distritos de Santa Cruz de la Sierra indica que aproximadamente el 25% de los hogares cruceños experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave en el último año. Esta situación es comparable a la que se observa en todo el país, pero excede los índices promedio de la región latinoamericana.
La investigación, que se llevó a cabo entre el 9 y el 11 de octubre de 2026, se basó en una encuesta aplicada a 532 hogares. Se indagó sobre las dificultades alimentarias que han enfrentado los cruceños en el último año, en el contexto de altos precios, ajustes en los combustibles y cambios en el régimen cambiario.
El informe también se refiere a la situación global de la seguridad alimentaria y la nutrición, señalando que el 29.6% de la población boliviana enfrenta inseguridad alimentaria moderada o grave entre 2023 y 2025, superando el 22.9% registrado en América Latina y el 25.8% a nivel global.
Principales hallazgos del estudio:
- El 25% de los hogares enfrentó inseguridad alimentaria moderada o grave en el último año, siendo casi el 10% de estos casos considerados graves.
- Una división clave es el ingreso: el 50% de los hogares que ganan hasta Bs 3.500 sufre inseguridad alimentaria, en contraste con menos del 10% de aquellos que obtienen más de Bs 5.000.
- La ubicación geográfica tiene un impacto menor que el nivel socioeconómico en la inseguridad alimentaria, con distritos periurbanos mostrando cifras levemente más altas.
- Ajustar el consumo se ha convertido en una práctica común; no obstante, el descenso en los activos representa una advertencia seria, con hogares recurriendo a préstamos, ventas de bienes o retrasos en la compra de medicamentos.
- La cobertura en dólares es desigual, y la mayoría de las familias en situaciones críticas se ven obligadas a depender de fuentes de crédito informal.
Los resultados del estudio resaltan la necesidad de estrategias de protección social más efectivas, especialmente para los hogares vulnerables que enfrentan desafíos crecientes debido a la crisis económica y las políticas gubernamentales en relación con los combustibles.