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Venezuela inicia la demolición de edificios afectados por sismos

MundoPor Wálter Roca

El 30 de julio, Venezuela dio inicio a la demolición controlada de edificios que, aunque permanecían en pie, presentaban un alto riesgo de colapso. Esta acción responde a los devastadores sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que se registraron el 24 de junio, causando la muerte de más de 5.500 personas y dejando numerosos edificios en ruinas.

La primera implosión se llevó a cabo en Catia La Mar, en el estado La Guaira, donde se escucharon fuertes explosiones acompañadas de nubes de humo. Para garantizar la seguridad, las fuerzas militares impidieron el acceso a varias áreas y se levantó una bandera roja como señal de advertencia.

De acuerdo a las autoridades, el desastre dejó un total de 190 edificios derrumbados y 856 más afectados. Francisco Garcés, ministro de Transporte y encargado de la recuperación de viviendas, destacó que no se procederá con la demolición de ninguna estructura que tenga deudos presentes o personas que deban ser rescatadas.

Diosdado Cabello, ministro del Interior, afirmó que la demolición se llevó a cabo según lo planeado y con la colaboración de las familias de las víctimas. Luego de derribar los edificios, se reanudarán las labores de búsqueda de cuerpos, que se habían visto interrumpidas debido a la inestabilidad de las estructuras.

La primera torre demolida, de 12 pisos, pertenecía al conjunto residencial Luisa Cáceres de Arismendi y había quedado inclinada tras los temblores. Testigos del suceso relataron su angustia, ya que varios se encontraban en ceremonias religiosas por sus seres queridos fallecidos cuando escucharon la explosión, mientras otros evacuaban sus viviendas por precaución.

Casi un mes después de la catástrofe, La Guaira continúa mostrando un panorama desolador, con escombros por doquier, edificios desprovistos de muros y ventanas, y estructuras inestables que representan un peligro inminente. Según los informes más recientes, el número de muertos asciende a 5.546, aunque se estima que la cifra de desaparecidos podría superar los 10.000. El Banco Mundial ha calculado los daños materiales en aproximadamente 19.500 millones de dólares.