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Economía

Escasez de combustible afecta la producción agrícola y el transporte en el país

EconomíaPor Yovana Semo

La insuficiencia de diésel y gasolina en los surtidores se ha convertido en un problema que impacta no solo a los conductores, sino que también está afectando gravemente al sector agrícola y al transporte en Bolivia. Las dificultades para abastecerse de combustible están provocando retrasos en las cosechas, complicando el traslado de productos y encareciendo los costos operativos de los servicios de transporte.

Particularmente en Santa Cruz, donde los productores están en plena cosecha de invierno, la escasez de diésel ha puesto en jaque la recolección de cultivos. En localidades como Cuatro Cañadas, los agricultores enfrentan atrasos en la cosecha de trigo, sorgo y girasol, aumentando el riesgo de pérdidas debido a los fuertes vientos que ya han derribado algunos cultivos. Óscar Alberto Arnez, expresidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), destacó que la falta de diésel ha hecho que la zafra avance apenas un 25%, cuando debería superar el 50% en esta época del año.

Por su parte, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) advirtió que la situación es crítica. Jaime Hernández, su gerente, señaló que existe un desfase de aproximadamente el 10% en las labores de cosecha de las 950.000 hectáreas sembradas. Para cubrir sus requerimientos, el sector necesita unos 70 millones de litros de diésel y estima que esta campaña podría generar cerca de 2,5 millones de toneladas de granos, lo que implica un movimiento económico de más de $us 1.000 millones.

En el ámbito del transporte, la situación es igualmente complicada. En las cercanías de la terminal de buses Bimodal, se han formado largas filas de vehículos que esperan su turno para cargar combustible, lo que ha colapsado las calles. Jorge Ruiz, un transportista, comentó que ha tenido que reducir sus viajes de dos o tres por semana a solo uno debido a la escasez de diésel y el aumento de los costos operativos. Del mismo modo, José, quien solía realizar hasta seis viajes mensuales a Buenos Aires, ahora se limita a tres, enfrentando incrementos en los pasajes.

Los dirigentes del transporte interdepartamental informaron que alrededor del 80% de los buses estaban haciendo fila para abastecerse, mientras que solo un 20% a 30% operaban con cierta regularidad. Esta situación no solo afecta la disponibilidad de asientos, sino que también impacta los ingresos de las empresas, que deben seguir haciendo frente a gastos fijos, independientemente de los viajes que pueden realizar.

El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca, argumentó que la escasez no se debe únicamente a la falta de combustible, sino que hay problemas logísticos y una demanda elevada. Aseguró que existen suficientes volúmenes de combustible para comenzar a normalizar la situación, aunque reconoció que hay una sobredemanda estructural en el país.

Ante este panorama, el presidente del país, Rodrigo Paz, expresó su preocupación respecto a la crisis del combustible, asegurando que se está trabajando para resolver el problema y combatir a los grupos que generan dificultades en el suministro.