Transporte pesado alerta que alza en el precio del diésel no solucionará la escasez de combustible
El dirigente del transporte pesado, Domingo Ramos, expresó su desacuerdo con el Decreto Supremo 5676 y afirmó que el país continuará enfrentando problemas de abastecimiento mientras no se garantice el flujo de divisas necesarias para importar combustibles.
Ramos advirtió que, aunque el precio del diésel aumente hasta 20 bolivianos por litro, la escasez de combustible podría seguir si no se cuentan con los dólares para realizar las importaciones. Explicó que los transportistas internacionales son quienes más sienten estas dificultades al momento de adquirir combustible en el exterior.
El sector del transporte pesado sugiere una apertura para que el sector privado participe en la importación de combustibles, proponiendo un régimen de libre importación sin aranceles y con garantías jurídicas para las empresas interesadas.
Ramos también criticó el Decreto Supremo 5676, que establece un precio referencial de 18 bolivianos por litro de diésel para ciertos grandes consumidores, indicando que no considera las necesidades de los transportistas que operan de forma internacional.
Mientras YPFB asegura que el abastecimiento de gasolina se está normalizando y que la situación del diésel mejorará pronto, Ramos contradice esta afirmación, reportando largas filas en las estaciones de servicio de Santa Cruz y que los transportistas solo logran obtener entre 100 y 200 litros de diésel.
El dirigente señaló que han solicitado una reunión con el presidente Rodrigo Paz para que explique directamente las causas del desabastecimiento y las medidas a tomar para garantizar el suministro, ya que hasta ahora no han recibido respuestas satisfactorias de otras autoridades.
La posición del transporte pesado es clara: aunque se pueda modificar el precio interno del diésel, mientras Bolivia no logre asegurar el acceso a divisas para importar, el aumento de precios no solucionará el problema de escasez en los surtidores.
Finalmente, el sector se encuentra en estado de emergencia y planea evaluar nuevas acciones tras el período de excepción actual, exigiendo cambios en el sistema de importación de carburantes y un mayor papel del sector privado para aumentar la oferta disponible.