Crisis persistente tras la finalización del Estado de Excepción
El Estado de Excepción implementado por el Gobierno fue efectivo para desbloquear las principales rutas del país, que habían estado cerradas por más de 50 días. Sin embargo, esta acción no ha logrado mitigar el conflicto social que se vive, ya que varios grupos ya han comenzado a organizar nuevas protestas.
El 1 de septiembre, la Confederación Sindical de Choferes expresó su intención de movilizarse una vez que finalice el Estado de Excepción, citando problemas persistentes en el abastecimiento de combustibles. Lucio Gómez, su líder, criticó el Decreto Supremo 5676, señalando que las largas filas en las estaciones de servicio han aumentado en lugar de disminuir.
La presión social se extiende a otros sectores, incluyendo productores, transportistas y organizaciones campesinas, quienes han anunciado acciones en contra del DS 5676. En la región del Trópico de Cochabamba, se prevé una marcha para el 4 de septiembre, mientras que la Federación Norte de San Julián planea iniciar un bloqueo desde este miércoles.
Desde el Gobierno se sostiene que el Estado de Excepción ha permitido la recuperación de la transitabilidad en las carreteras. No obstante, advierten que, de no lograrse un diálogo efectivo, la Policía estará encargada de hacer cumplir las medidas en caso de nuevas acciones de protesta.
Con el Estado de Excepción programado hasta el 20 de septiembre, se plantea una vez más la inquietud: ¿realmente ha logrado el Gobierno desactivar la crisis o simplemente ha postergado la situación al permitir la libre circulación por las rutas?