Leigue llama a dejar atrás la envidia y las calumnias
Durante la celebración de la Misa Dominical, el 20 de septiembre, el arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, dirigió un fuerte mensaje a los asistentes, pidiendo que se erradiquen la envidia, las calumnias y los pensamientos negativos que generan divisiones en la sociedad.
Utilizando la parábola de los trabajadores de la viña como referencia, el arzobispo reflexionó sobre la diferencia entre la justicia humana, que se guía por comparaciones, y la justicia divina, que se basa en la bondad sin distinciones de Dios hacia todos.
Reflexiones sobre el juicio y el respeto en la comunidad.
Leigue enfatizó la importancia de no juzgar a los demás, afirmando que enfocarse en las acciones ajenas impide reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas. "No nos miremos entre nosotros pensando que hacemos mejor las cosas que los demás", dijo durante su discurso.
El arzobispo también mencionó que la antigüedad en la Iglesia no justifica la exigencia de privilegios ni el obstáculo a aquellos que recién se integran a la comunidad. "Muchas veces, quienes llegan tarde tienen la determinación para hacer un cambio radical", comentó, citando que "muchos últimos serán primeros".
En su llamado a la feligresía, Leigue pidió que cada uno examine sus propias acciones antes de juzgar a los demás. "Busquemos al Señor y dejemos atrás los pensamientos negativos y las calumnias", exhortó, subrayando que la convivencia debe basarse en el respeto y la fraternidad.
Al inicio de la liturgia, el arzobispo también saludó a las comunidades rurales, destacando el 50 aniversario de la comunidad de Turovito, ubicada cerca de Montero, y extendió su bendición a los habitantes de El Carmen.