Gobierno considera que la huelga de maestros tiene motivaciones políticas y aplicará descuentos
La Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia ha decidido llevar a cabo un paro nacional de 48 horas, comenzando el lunes 9 y concluyendo el martes 10 de noviembre. Esta acción se da tras una reciente huelga de 24 horas en oposición a la descentralización educativa.
El ministro de Educación, Erick Sanjinés, tildó esta medida de injustificada y la calificó como una acción de carácter político. En una entrevista en Bolivia TV, expresó que la negativa al diálogo por parte de los maestros evidencia un enfoque ideológico en su postura.
Sanjiénes se refirió a la normativa que establece que "días no trabajados son días no pagados", asegurando que el Gobierno cumplirá con esta directriz. Esto implica que se realizarán descuentos a los salarios de los docentes que acaten la huelga.
Los educadores argumentan que su lucha es por una educación pública, única y gratuita, oponiéndose a la descentralización, la fragmentación y cualquier intento de privatización del sistema educativo. Además, exigen la defensa del escalafón y la derogación de lo que denominan "decretos del hambre", así como un salario justo y digno.
El Gobierno, a pesar de la resistencia de los dirigentes, ha manifestado su disposición al diálogo. Sin embargo, el ministro afirmó que las acciones de los maestros han sido "infantiles", señalando que han evitado recibir las notas para la búsqueda de soluciones.
"Después de mucho esfuerzo para establecer comunicación, se programó una reunión para el viernes en Cochabamba. Desafortunadamente, los representantes de los maestros mostraron una actitud intransigente y se negaron a considerar las propuestas del Gobierno", lamentó Sanjinés.
A pesar de la situación, el Gobierno reitera su interés en encontrar un acuerdo y llama a los docentes a participar en un diálogo constructivo que permita resolver el conflicto de manera pacífica.